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23 Ene 2015 Emprendimiento, emprender, emprendedor

Quizás no sepas que el emprendimiento es muy reciente. Como palabra, me refiero. Sólo encontrarás este término en la última edición del Diccionario de la lengua española (DRAE), la vigésima tercera, publicada en octubre de 2014, para ser exactos. Se une así a las que ya se recogían, emprender y emprendedor.

Sin embargo, desde hace ya algunos unos años se conocía su futura incorporación y el significado que le correspondería. Incluso figuraba en la versión online de la anterior edición (que data de 2001) como avance de esta nueva.

Entonces, ¿con qué palabra nos referíamos a la acción y efecto de emprender? Los hablantes, siempre pensando en el fin último del lenguaje que es la comunicación, reaccionamos con los vocablos “emprendizaje”, “emprendeduría” o “emprendedurismo”, entre otros. El mecanismo es muy intuitivo: añadir a la raíz del verbo una terminación que lo convierta en un sustantivo. Y todos sabíamos a qué nos referíamos al escucharlos, aunque nos sonaran más o menos bien, o más o menos mal.

Pero, como digo, la cuestión ya está resuelta. La Real Academia Española (RAE) nos ha ayudado a dar con la palabra, emprendimiento, y su significado: 1. m. Acción y efecto de emprender. 2. m. Cualidad de emprendedor.

Sí que existían en la edición anterior del DRAE los términos emprender y emprendedor. El primero significaba en su primera acepción, y sigue haciéndolo, “Acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro”.

El vocablo emprendedor/a, en cambio, ha sufrido cambios en el último diccionario. Si antes significaba “Que emprende con resolución acciones dificultosas o azarosas”, hoy se define (hay que verlo en “Artículo enmendado”) como ” Que emprende con resolución acciones o empresas innovadoras”.

¿Por qué “acciones dificultosas o azarosas”, sin referencia alguna a negocio o empresa? Lo ignoro. Como también desconozco el motivo de su evolución a “acciones o empresas innovadoras”. Es cierto que poner en marcha un negocio entraña dificultad y riesgo. También lo es que éstos aumentan si hablamos de proyectos innovadores, aunque cuando el emprendimiento por necesidad se impone al emprendimiento por oportunidad se hace preciso igualmente conseguir diferenciar el nuevo negocio.

Sea como fuere, tanto la dificultad como el riesgo y la innovación no son factores ineludibles a los que el emprendedor no pueda hacer frente. En CEIN lo sabemos, y por eso ayudamos a las personas emprendedoras a abordarlos de la mejor forma posible: trabajando la idea de negocio  desde el inicio testándola en el mercado, para lograr reducir la incertidumbre y generar elementos innovadores.

María Jesús Bernal. CEIN

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