Franquicias de cosmética: Desarrollar productos propios y a buen precio es la clave del negocio
Franquicias de cosmética: Desarrollar productos propios y a buen precio es la clave del negocio
Expansión y Empleo
El número de enseñas de cosmética que operan en el mercado español se ha duplicado en el último año. Su éxito es la apuesta de sus productos por la innovación constante.
23/11/2005
Apenas doce marcas se reparten en este momento el negocio de las franquicias de cosmética en España. Un sector que factura más de 162 millones de euros y que mantiene un ritmo de crecimiento sostenido y sin sobresaltos desde hace tiempo. Sólo ocho establecimientos han cerrado durante el últimos año, por lo que permanecen en el mercado con un total de 496 tiendas, y las principales marcas que operan en él mantienen ambiciosos planes de crecimiento. Es el caso de Colors & Beauty, Aromas de Provenza, The Body Shop, Esencial Mediterráneo y Tisery, entre otras.
De forma paralela, participan en el negocio una serie de marcas que a la oferta cosmética añaden el comercio de complementos y artículos de regalo. Para éstas, el futuro es más incierto. Como reconoce Antonio López, director general de la consultora ADF Asesores de Franquicia y responsable de expansión de la marca Káhyra, el sector de la bisutería y los complementos está atravesando un periodo de cierta masificación y descontrol. “Algunas marcas han apostado por el plagio, han tirado los precios fabricando en mercados emergentes, han descuidado la calidad y han defraudado a más de un franquiciado”, señala López, quien lamenta la mala imagen que ha calado en el sector por estas malas prácticas y confía que estas marcas desaparezcan pronto por la selección natural de los negocios.
Con este escenario, ¿cuáles son las oportunidades reales? ¿Se trata de un sector dirigido al autoempleo? ¿Qué inversión mínima requiere? Los expertos coinciden que en el caso de las franquicias cosméticas la apuesta es segura. “Las materias primas con las que se elaboran los productos son la única diferencia entre las marcas, ya que todas realizan grandes esfuerzos para investigar y desarrollar cosmésticos de calidad a precios razonables”, recoge un análisis sobre el sector de la consultora Tormo & Asociados.
A la hora de elegir la enseña hay que valorar, sin embargo, varios aspectos: el precio de la misma –oscila entre los 22.832 euros de Aloe Shop a los 185.000 euros que puede alcanzar Yves Rocher–, las características del local, el proceso de fabricación y distribución de los productos y las necesidades de personal. Destaca el hecho de que cada vez son más las marcas que optan por controlar toda la cadena, lo que abarata considerablemente los costes y agiliza la distribución de la mercancía.
Tisery, que es una de las últimas marcas en llegar al negocio pese a que sus responsables cuentan con una amplia experiencia, es un ejemplo de este sistema. Esta marca es la apuesta de Covaldroper –Cooperativa Valenciana de Drogueros y Perfumeros– a la demanda del mercado en su sector: perfumería, cuidado personal y productos para el hogar. El director de márketing del grupo,
Pedro Mendoza, dice que las previsiones de crecimiento de consumo en el sector y el incremento constante de la demanda de productos de higiene masculina –un 25 por ciento– en el último año abren importantes oportunidades para las marcas. “El gasto de los españoles en productos para el cuidado de la piel asciende a 1.600 millones de euros”, señala Mendoza, quien añade que la media femenina se situa en 360 euros y la masculina en 60 euros. Esta situación es lo que les ha llevado a franquiciar su concepto de negocio y apostar por este sistema de crecimiento.
Razones de éxito Según explica Mendoza, existen varias claves que justifican el éxito de este sector en el que priman las marcas extranjeras. La primera de ellas es la existencia de un producto propio que se identifique con la marca y obtener así mayores márgenes –la práctica totalidad de los establecimientos cuentan con una gama de cosméticos propios–. Pero hay más: capacidad para adaptarse a la demanda, cuya clave es integrar el sistema de aprovisionamiento; innovación constante en sus productos y venta de servicios suplementarios que aporten valor añadido al cliente.
Cada vez hay más marcas que introducen en su oferta la venta de complementos o de tratamientos de belleza basados en su gama de productos exclusivos. El aspecto negativo de esta estrategia es que se disparan las necesidades de plantilla. Si en condiciones normales dos empleados suelen ser suficientes para un establecimiento de estas características, cuando la oferta incluye servicios añadidos los gastos de personal aumentan, así como la superficie necesaria para la puesta en marcha de un negocio.
En este sentido, Belén Elices, franquiciada de Colors & Beauty, asegura que para atender un establecimiento como el suyo, hacen falta al menos dos personas. “En momentos puntuales como la campaña de Navidad o los meses de junio y julio, son necesarias hasta tres personas”, apunta esta abogada, que hace un par de años decidió cambiar el despacho por el mundo de la franquicia. “Conocí la marca en Italia y me gustó mucho. Además, hacía tiempo que me rondaba por la cabeza la opción de abrir un negocio propio y me pareció una idea adecuada”, señala.
Dificultades Elices dice que lo más complicado fue tomar la decisión de hacerse empresaria: más que buscar local, financiación o elegir el sector, que ya lo tenía más o menos claro. “Con la central no he tenido ningún problema. Desde el comienzo he recibido todo el apoyo y asesoramiento necesario y, además, se muestran muy receptivos a la hora de aceptar sugerencias de abastecimiento, mejoras o cambios en las líneas de producto”, explica. Elices decidió instalarse en un centro comercial porque en su caso era lo más práctico: “Si te quieres instalar en un local a pie de calle los precios no son más baratos. Por éste de treinta y seis metros en el centro comercial del barrio madrileño de Las Rosas pago un alquiler de tres mil euros, pero tengo una seguridad que no me da la calle y cuento con la clientela del centro, que eso también ayuda cuando eres desconocido”.
Mendoza asegura que en el caso de Tisery la ubicación es secundaria porque se dirige a un público distinto –poder adquisitivo medio y medio bajo–. “En caso de que el franquiciado se quiera instalar en un centro comercial hay que tener en cuenta la estacionalidad de las ventas y las condiciones económicas del centro”.
Esta firma prevé abrir un total de cuarenta establecimientos franquiciados –tiene cuatro tiendas propias– en los próximos cinco años. “La Comunidad Valenciana es nuestro objetivo principal y, en una segunda fase, las comunidades del norte de España”, dice Mendoza, quien añade que el perfil de su franquiciado corresponde “a una persona emprendedora, con vocación comercial y cierta experiencia en la venta al público, independientemente de sus conocimientos sobre el sector de la perfumería”.
La importancia relativa del local Dicen los franquiciadores que los precios de los locales condicionan la expansión de las marcas de cosmética y complementos que necesitan establecerse en las calles comerciales más transitadas. Sin embargo, también aseguran que en este negocio, en el que muchas compras se realizan por impulso, el único requisito para dar con el local adecuado es que esté en una zona con gran afluencia de personas:estaciones de autobuses y trenes, establecimientos de ocio y centros comerciales.
Por ejemplo, las tiendas de Kahyra pueden instalarse en cualquier parte, siempre que se trate de poblaciones de más de 30.000 habitantes y se garantice un mínimo tránsito de personas, según el responsable de expansión de la marca, Antonio López. Pedro Mendoza, responsable de márketing de Tisery, asegura que se buscan zonas de tránsito peatonal y de ocio, en detrimento de los centros comerciales, debido a la estacionalidad de las compras y el precio de los locales. Los centros comerciales son, sin embargo, la ubicación preferida por The Body Shop, que además necesita que los establecimientos cuenten con un pequeño almacén de cinco metros cuadrados.
Respecto al espacio necesario, la superficie varía mucho de unas marcas a otras: de los 25 metros de Aromas de Provenza y Aloe Shop a los 150 metros cuadrados de Tisery.
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