Punto y seguido

En las empresas la actividad no para. La vorágine del día a día nos impide muchas veces pararnos a pensar. Y sin embargo, una parada en el camino no es perder el tiempo. Una parada para analizar el camino recorrido y decidir por dónde continuar, nos ayuda a elegir la mejor dirección para llegar antes a nuestro destino.

Así que, aprovechando la época del año en que nos encontramos, es un buen momento para dedicar un tiempo a la reflexión. Os propongo realizar una retrospectiva del año 2019 con el propósito de impulsar cambios positivos para que en 2020 mejoren los resultados de la empresa.

Hacer una buena retrospectiva nos ayudará a reconocer qué hacemos bien y a detectar qué podemos mejorar y cómo. ¿Cómo podemos hacerlo?

1.- Reúne a todo tu equipo. Si eres una empresa pequeña, mejor que participen todas las personas. Todas las personas tienen algo que aportar. Es recomendable organizarla en un sitio diferente al de reuniones habituales. Es un día distinto; el entorno también debe serlo.

2.- Empieza con alguna dinámica para romper el hielo, algún juego que relaje el ambiente. Así se favorece la participación de todas las personas.

3.- Para que no se queden cosas en el tintero, hacer un repaso del año (proyectos realizados, actividades internas…). Mejor reflejarlo de forma visual, que esté a la vista de todos.

4.- Y empieza la aportación de ideas. Primero diciendo todo aquello que se ha hecho bien. Qué ha funcionado, qué nos gusta a cada uno. Todas las cosas que valoramos, que nos gustan, que no deberían cambiar. Es un principio positivo, que  favorece la participación posterior y sirve para conocer qué valora y motiva a cada persona y también para visibilizar las cosas bien hechas.

5.- Y después, todo aquello que se debería cambiar o mejorar, eliminar o introducir. Formas de trabajo, procesos internos, proyectos que se podrían haber desarrollado de otra manera, ideas nuevas para que la empresa alcance el nivel que a cada uno le gustaría que tuviera.

6.- Una vez detectadas todas las posibles mejoras, se priorizan entre todos. Se eligen cuáles son aquellas que se deben trabajar y cómo. Es el momento de concreta acciones, qué se puede hacer para conseguir los cambios.

7.- Se puede terminar la reunión con el apartado de ‘flores’. Cada persona dice qué le gusta de la empresa, o un cumplido a otra persona… cosas que no se dicen en el día a día y que valoramos bien.

Pero esto no acaba. A partir de ahí, toca planificar el año 2020. Definir los objetivos y acciones del año entre los que deberán aparecer los puntos detectados en la retrospectiva.

Beatriz Blasco. CEIN

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