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Cuántas veces dices que no

15 Nov 2016 ¿Cuántas veces dices que no?

Continuamente oímos palabras como innovación, emprendimiento, creatividad… Todo está muy de moda y se habla de ello en muchos ámbitos. Parece que es algo necesario para este mundo en continuo cambio y parece que tiene que haber expertos maravillosos que transformen todo esto, que vengan con su barita mágica y lo hagan todo realidad.

Pero ¿esto tiene que ser así? ¿Esperar a que el milagro ocurra?¿ Hay algo que esté en tu mano para cambiar las cosas, ya sea en tu trabajo o en tu casa o con tus amigos? ¿Te lo has planteado alguna vez? ¿Crees que puedes hacer algo? Aquí está el primer paso: tener una actitud proactiva y no esperar a que otros lo hagan. Lo primero es querer.

¿Te consideras una persona creativa? ¿Qué nota te pondrías? Esta pregunta la he hecho muchas veces trabajando con emprendedores y empresas. Las respuestas no siempre dan medias muy altas. No tenemos esa percepción de ser personas creativas y esto hay que empezar a cambiarlo. Todos los días estamos buscando soluciones a nuestros problemas y necesidades y nuestra creatividad está trabajando. También es verdad que todavía tenemos mucha posibilidad de mejora. Así que vamos a ello.

Me gustaría darte dos sencillos consejos para que los pongas en práctica.

1º  Intenta no matar las ideas de los demás, sobre todo en el momento en el que nacen. Muchas ideas mueren al día porque nadie las ha arropado ni las ha mimado lo suficiente cuando todavía son un embrión. ¡Son tan frágiles al principio! Dales una pequeña oportunidad e intenta construirlas un poquito antes de llevarlas a juicio. ¿Cuántas veces dices que no a tus hijos/as? ¿Cuántas veces no te animas a los planes diferentes que te propone algún amigo/a? ¿Cuántas veces habrás quitado la ilusión a algún empleado/a o compañero/a? Piénsalo, todos tenemos mucha responsabilidad ante esto. Cuando alguien comparta contigo una idea, una ilusión, un proyecto, lo primero, agradéceselo y lo segundo busca lo positivo, constrúyela, busca los peros (y soluciones para ellos) y luego decide. Muchas ideas acabarán muriendo, pero las mejores encontrarán su camino. Además, todos nos atreveremos a aportar ideas.

2º  ¡Rompe la rutina! Somos animales de costumbres y los cambios nos cuestan. Esto nos puede llevar a la monotonía y al aburrimiento y a que nunca encontremos ningún nuevo proyecto. Claro, pero resulta cómodo. Mi consejo es que intentes, todas las semanas, hacer algo diferente, por pequeño que sea y en el ámbito que sea. Entra en un bar en el que nunca has entrado, cambia el camino por el que llegas a tu casa, vete a una charla que no tenga que ver con tu profesión, interésate por el trabajo que hace otro compañero/a, hazle caso a un amigo cuando te proponga algo nuevo.

Anímate, pon en práctica estos dos hábitos creativos. Hay más, pero mejor que empieces poco a poco. Es sencillo, pero no es fácil, porque los cambios nos cuestan, pero propóntelo y verás cómo, con el tiempo, te subirás tu propia nota de creatividad. Pero empieza YA, no lo dejes para mañana. ¡Ojalá todos los hiciéramos! Las cosas empezarían a cambiar.

Begoña Bordonaba
CEIN

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