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29 May 2017 Una propuesta; nuevas vías de futuro

Pongamos que estamos en un aula con 34 investigadores en formación (doctorandos). Personas con una alta formación y capacidad en distintas disciplinas de conocimiento, vinculados a grupos de investigación de la universidad por su tesis, y desde el año pasado también a empresas con los doctorados industriales.

Ahora hagamos un salto en el tiempo hacia delante de, por ejemplo, cinco años. Aquellos que hayan logrado su doctorado ¿cuáles serán las vías de inserción laboral que habrán tomado?

Algunos habrán tomado la carrera investigadora y/o docente con apoyos “post-doc”, insertándose en grupos de investigación universitarios. Esta era la vía a la que optaban tradicionalmente la mayor parte de estas personas, pero de unos años a esta parte se va reduciendo paulatinamente dado que las plazas son escasas en la universidad. Además, integrarse en los cuerpos de profesionales de estas instituciones actualmente es una carrera con un componente de precariedad importante durante los primeros años.

Otro grupo, esperemos que cada vez más numeroso, se integrarán en el sector empresarial en puestos para perfiles de alto conocimiento. Una gran vía de transferencia de conocimiento e incremento de competitividad para las empresas. Aquí contamos con esquemas de apoyo públicos como los mencionados doctorados industriales, incorporación de tecnólogos, proyectos de I+D,… Pero lo cierto es que en España, a diferencia de en Alemania por ejemplo, las empresas no han sido muy propensas a la contratación de doctores en sus plantillas como esquema generalizado, recurrente y transversal a distintos sectores.

Por último encontraremos otras opciones laborales, tanto en empresas como en instituciones, en donde ya con la figura de titulados universitarios hay un problema de sobrecapacitación, que, si lo trasladamos al nivel de doctores, se ve multiplicado.

¿Queda alguna otra vía? Está la opción del emprendimiento tecnológico. Minoritaria, si aplicamos el principio de pareto, una aspiración sería que al menos un 20% de esos 34 doctorandos (en cifras absolutas 7) optasen por lanzarse a liderar procesos de emprendimiento en base a sus conocimientos o resultados de investigación de los grupos de investigación a los que estén vinculados.

Esta última alternativa, de la que tenemos casos magníficos en Navarra, es una forma de hacer realidad la transferencia de ciencia y tecnología de las universidades a la sociedad vía la creación de nuevas empresas de base tecnológica (EIBT) que diversifiquen nuestro tejido empresarial y creen riqueza. Aquí es donde entra en juego ese activo que suponen los doctorandos y, ampliando el segmento, los doctores jóvenes en busca de una salida laboral acorde a su cualificación.

¿Cuáles son las causas por las que en estos momentos no se da ese emprendimiento tecnológico con la implicación de estos jóvenes investigadores, salvo en casos aislados?

Para emprender es necesario generar una idea, que en el caso de los grupos de investigación puede proceder de dar forma a una aplicación en mercado de sus resultados de investigación.

El segundo componente es una vocación de emprendimiento. Nos encontramos con grupos de investigación en la universidad con potencial para generar nuevas empresas de base tecnológica que no encuentran personas que se pongan al frente a liderar una futura iniciativa. Sin un trabajo dedicado, en el día a día, ninguna nueva idea empresarial sale adelante.

No se trata de que el profesorado senior deje la universidad para emprender, que de facto sería descapitalizar la universidad, sino que desde otros roles de apoyo participen en estas iniciativas y sigan generando más ciencia y tecnología para futuros emprendimientos en la institución de partida.

Ahora vamos a intentar ponernos en la piel de los investigadores jóvenes. Personas en la banda de edad 25-35, sin trayectoria laboral o a lo sumo precaria, y con bajos ingresos. Buscando insertarse laboralmente y en ocasiones con dificultades para independizarse. Si desde tu grupo de investigación te proponen un proyecto de emprendimiento, o tú mismo te planteas ser proactivo, ¿de qué vas a vivir el siguiente año o dos años? Ya no es precariedad, es ausencia de sustento.

Aquí es en donde puede entrar un nuevo instrumento desde la administración pública que encaje los factores hacia una fórmula de éxito. ¿Y si se introduce una “renta vital inicio de emprendimiento” para llevar adelante procesos de emprendimiento tecnológicos para estos investigadores jóvenes?

Una renta vital que abra una puerta de oportunidad para dedicar un plazo de tiempo determinado a intentar lanzar una iniciativa empresarial, hasta el momento en que se alcance la financiación y puesta en marcha de la nueva EIBT. Esquemas asimilables ya los tentemos tanto para el estudio (becas pre-doctorales), la investigación (ej. becas post-doctorales) o para la absorción por parte de la empresa de estos perfiles (ej. contratación de doctorandos). ¿Para cuándo uno para el fomento del emprendimiento tecnológico que tanta falta nos hace?

La transición de investigador a emprendedor requiere de un proceso, pero si damos con la fórmula que lo incentive y facilite tendremos las personas que llevaran adelante los nuevos procesos de emprendimiento tecnológico y futuros CTOs de las empresas que se creen, incluso en algún caso, futuros CEO. Empleo de calidad.

El número de potenciales beneficiarios/año no es elevado (coste asociado), pero su impacto potencial a largo plazo puede ser significativo en una economía como la de Navarra. Merece la pena al menos estudiarlo.

Por cierto, hace dos semanas terminamos el módulo de valorización de la investigación doctoral y su orientación al mercado organizado por la EDONA (UPNA) que impartimos desde CEIN. El grupo de doctorandos era de… 34 personas. 4F1A3000

Un post extenso, pero el tema lo requería.

Fernando Baztán. CEIN

1Comentario
  • Marimar de Castro
    Publicado el 06 junio Responder

    Es una brecha en la sociedad actual, gente emprendedora sin conocimientos y que asume más riesgos, con menores probabilidades de éxito y más esfuerzo, y personas preparadas que no saben como rentabilizar el mismo no solo en aras a la innovación de una sociedad, sino de sí mismos.
    El proceso depende de la persona en sí, de su experiencia previa, de su capacidad para hacerlo sin un equipo y/o medios detrás. ¿Se puede emprender autónomamente, o en pequeños grupos reducidos de personas altamente cualificadas?¿Se plantean las fórmulas de cooperativas?¿Tienen la visión de lo que puede requerir el mercado?¿Crean alianzas?¿Aplican la investigación de mercado a su área de conocimiento para cubrir necesidades (innovar) con las que obtener beneficios?¿Crean sinergias creadoras con otras áreas, que puedan permitirles ser emprendedores de élite?

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